¿Cuidamos la base?

“La importancia de la base”

Vamos a reflexionar y hacer autocrítica un poco en este artículo. Como monitores, entrenadores, ayudantes, etc… de cualquier deporte debemos de centrarnos en lo importante, en el principal objetivo que tenemos como responsables de las sesiones.

En este artículo vamos a hablar de la base. Es una reflexión hecha por mí, partiendo desde cero y con mis muchos o pocos conocimientos en fútbol sala. Podemos estar de acuerdo o no, pero siempre desde la reflexión y las críticas constructivas.

¿Qué es la base?

Me he permitido el lujo de buscar por internet la definición de base:

“Parte inferior de un objeto o un cuerpo que puede o no formar parte de él y que generalmente le sirve de apoyo y sostén”

Como indica la definición y extrapolado al deporte, la base es el comienzo de la estructura de un club o escuela. Comparando, es el suelo de la casa que puedes adquirir. Esto conlleva una serie de cuidados, una serie de responsables que quieran cuidar lo que es más importante para un club o escuela: la base.

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Como comentaba en la introducción, hay diversidad de opiniones, diversidad de maneras de pensar. Lo primero que se debe hacer es preguntarse a sí mismo “¿qué es para mí la base?”.

¿Cuidamos la base?

Creo que hay gente muy buena para este deporte, que cuida y respeta la base, haciéndola importante en su estructura de club, escuela, etc… Al igual que hay gente que está en este deporte solamente para ganar dinero, apoyando únicamente al primer equipo del club.

Lo bonito e ideal sería pensar que, en general, la base se cuida. Existen multitud de escuelas, que, en manos de estas personas “malas”, anteponen ciertos objetivos, como el resultado, por encima de la educación, del aprendizaje o la diversión.

Recordemos que, antes que entrenadores, somos educadores. Un niño aprende de todo lo que le rodea y, si la educación no es buena, nosotros, como educadores, seriamos en cierta manera, responsables. Con esto no quiero decir que somos los únicos responsables claro, faltaría más, pero cierto es que un niño es un niño y aprende de todo lo que observa, de lo que hace y de lo que le dicen.

Mi ideología de entrenador sería principalmente la de formador, sobre todo en categorías de base. Según mis ideales, yo quiero formar y enseñar a niños para que en el futuro, más o menos próximo, sean personas, sean deportistas y estén especializados en este deporte, el fútbol sala.

¿Es necesario cuidarla?

Hay que tener en cuenta que, para que nuestro deporte siga creciendo, necesitamos tener una base sana, una base donde en el futuro son quienes tienen que tirar del carro. Nosotros no vamos a vivir siempre.

“Las personas que no cuidan la base, no están cuidando el fútbol sala”
– Dani Molinero –

Los niños seguramente no noten al cien por cien el cuidado que hacemos de ellos, pero sus padres sí. Tener a los niños contentos y, aún más, a los padres hace y dice mucho del club en general y del entrenador o monitor en particular.

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Algo que está relacionado prácticamente en su totalidad es el tener formadores preparados, es decir, no basta con que tengan el título de monitor o entrenador. Muchos de ellos no tienen capacidad económica para poder estudiar ningún título y son buenos formadores.

Pero sin una formación adecuada y, sobre todo sin ganas, ni interés, por seguir aprendiendo constantemente, nuestros monitores/entrenadores no harán, entre otras cosas, su trabajo correctamente.

“Al principio yo también hacía cosas que no volvería a repetir”
– Dani Molinero –

En ese aspecto sí que, como entrenadores, somos responsables de las sesiones y, si un niño está sentado, sin jugar, el setenta por ciento de la sesión algo no estamos haciendo bien.

¿Nos centramos en lo importante?​

– “¡Como juegan mis niños! Hoy hemos entrenado jugadas de córner”.
– “Pero, ¿no son alevines?”

¿Es necesario entrenar estrategia en categorías tan bajas? ¡Ojo!

Estamos hablando de estrategia, no de táctica. Recordemos que la estrategia son jugadas prefabricadas que enseñamos a nuestros jugadores para un saque de banda, de córner, de portería y hasta de centro. En cambio la táctica entra en la toma de decisión, entre otras cosas, de los jugadores implicados en la acción a realizar.

En mi opinión, creo que entrenar estrategia por debajo de juveniles es una locura (a partir de cadetes podríamos introducirla). Apenas saben fundamentos ¿y les vamos a meter jugadas prefabricadas?

Justo en la presente temporada me ocurrió cosas bastantes curiosas a la par que sorprendentes. Antes de mis entrenamientos de los lunes, entrenaba otra escuela con la categoría de benjamines o alevines. Siempre llegaba una hora antes del comienzo de mi entrenamiento y me dedicaba a ver estas sesiones.508fa2_a2a5da9a0cfe4745908f9bf381671ff9-mv2

Me sorprendió, y no gratamente la verdad, que en muchos de los entrenamientos, el monitor hacia cosas que no comparto. No solo en tareas, si no en gestos. Como monitor tenemos que intentar transmitir lo que realmente queremos que aprendan. No es una tarea fácil, pero si interés por aprender a transmitir y a que los jugadores nos entiendan lo mejor que puedan.

La sesión, de una hora hablando, se componía de: ataques posicionales desde centro del campo, estrategia de banda, salidas prefabricadas de portería. El equipo era de once niños, de los cuales, en casi todas esas tareas, jugando al mismo tiempo solo cinco. El resto, que son seis por si las matemáticas nos fallan, estaban sentados mirando (y muchos de ellos siquiera se enteraban). Mirando al igual que el monitor, desde la banda, mirando las acciones, sin corregir ni gestos técnicos, ni tácticos.

Me sorprendió también que esos niños, no conseguían dar pases buenos, siempre con la pierna dominante, mala orientación, etc… ¡No podemos empezar la casa por el tejado!

¿Qué sería lo más importante en la base?

Como objetivo principal en la base tiene que ser la diversión. Un niño debe divertirse siempre que juega, si no juega, no se divierte y el objetivo ya no se está cumpliendo.

También tenemos objetivos secundarios, pero no menos importantes que el primero. Debemos de hacer que jueguen, presentándoles el fútbol sala. Haciéndoles progresar con el propio juego según categorías y niveles.

Sería impensable que les enseñemos el juego de 2 si no saben dar pases, o no saben controlar el balón, o no saben conducir con planta, etc… Por favor tengamos unos criterios y pensemos en lo que hacemos con los niños. Ellos quieren divertirse y sus padres han confiado en ti.

Conclusión

Mi conclusión es bien sencilla: no hagamos barbaridades. Es una simple opinión y reflexión que he hecho viendo diferentes entrenamientos y aplicando mi filosofía de club y/o escuela. Yo quiero, como he dicho en este artículo, educar personas y si consiguen aprender fútbol sala mejor, pero con criterio.

Hace relativamente poco, vi un resultado que me impactó. Un equipo metió 24 goles a otro. ¿Eso sirve de algo? ¿Aprendieron algo los ganadores o perdedores? ¿Querrán seguir jugando o habrán perdido la ilusión? ¡Sensatez, por favor!

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